Entrevistas

Entrevista a Amaral en Indienauta

jueves, febrero 16, 2012Admin

Entrevista realizada al dúo Amaral por Marta Pallarès, de Indienauta.

Hacia lo salvaje es vuestro álbum más luminoso, y en él habláis de encontrar una realidad mejor que la que vivimos día a día. ¿El último reducto de felicidad está precisamente en lo salvaje?
Para nosotros el concepto de “salvaje” implica un futuro incierto, un modo de hacer mejor las cosas, de enfocar la vida de una manera más humana que como lo estamos haciendo ahora mismo. Lo salvaje es una idealización del concepto de la vida en plena naturaleza, que de algún modo habla de la esperanza de encontrar una realidad mejor.

El salvajismo conceptual lo habéis querido plasmar, a nivel estético y sonoro, en un disco de pulsiones, de ritmos casi tribales.
Juan y yo nos hemos encerrado durante año y medio en el estudio a darle vueltas a las canciones, porque teníamos muchísimas; algunas se han quedado simplemente en ideas y no han entrado, y de las que hemos trabajado más al final hemos escogido una docena. Durante todo este tiempo nos hemos guiado por la idea básica que el disco reflejara la intensidad del grupo sobre el escenario; y recapacitando sobre este concepto, y además porque nos dio la sensación que las canciones lo pedían, optamos por bajos y baterías mucho más contundentes, con un sonido más primitivo que como comentabas, le dan incluso un cierto tono tribal a las estrofas.

También las guitarras son más intensas.
Ésta era la segunda premisa; creo que son una de nuestras señas de identidad, porque Juan tiene una manera muy personal de tocar. Cada nota que escoge es especial, y del mismo modo también le da mil vueltas a las que descarta a la hora de crear las melodías de guitarra. Y queríamos potenciar ese algo que tiene cuando compone, que estuviera más alto, aunque siempre construya las líneas respetando la melodía de voz.

Así pues, el hecho que el disco conserve mejor la esencia de los directos ha sido totalmente a consciencia.
Es una decisión muy premeditada, sí. Creemos que el directo es la verdad de una banda, o como mínimo es nuestra verdad ahora mismo. Eso no quiere decir que en el futuro quizá hagamos algo más experimental, porque no sé dónde nos llevará nuestra inquietud, pero ahora mismo era primordial recoger ese sonido. En este sentido, la experiencia previa que tuvimos al grabar Gato Negro / Dragón Rojo nos ha servido mucho para saber qué queríamos conseguir exactamente con Hacia lo salvaje.

A la vez, habéis combinado la potencia de la sonoridad con letras muy simbólicas, como las de Antártida.
Ésa es la más característica, sin duda: para el público es fácil identificar que detrás de esa letra hay una historia muy concreta, pero cada cual la puede adaptar a su modo de ver la vida. Está construida con imágenes que a su vez crean otras imágenes propias en la mente de cada uno; en todo caso, para nosotros de lo que habla es de no asustarse ante los cambios, de ser capaces de caminar hacia la luz y buscar una alternativa si todo se pone demasiado complicado.

Las mezclas se hicieron en Nueva York; el concepto del disco puede estar volcado en la naturaleza, pero ahí os empapasteis de asfalto. ¿Cuál de las dos cosas es más salvaje?
¡Pues lo tendría difícil para escoger! (ríe). Hicimos toda la grabación en Madrid, en nuestro estudio: es una habitación pequeñita con cuatro cacharros, pero para nosotros era muy importante conseguir la intimidad y autosuficiencia que te da tener tu habitación durante todo el tiempo que quieras, sobretodo para Juan que es un tío que le da muchas vueltas a las guitarras. Pero a la hora de las mezclas nos fuimos a Nueva York porque allí es donde tiene su propia habitación Michael Brauer, la persona que creímos que podía darle el toque definitivo a todo lo que habíamos grabado en Madrid. Eso fue entre julio y agosto del año pasado, con un calor bestial: estar en esa ciudad era como estar en medio de una jungla. Fue muy sofocante, pero una experiencia increíble.

No queríais presentar el disco en recintos muy grandes, pero en algunas ocasiones os habéis visto algo desbordados.
La idea original, es cierto, era la de presentar el disco en espacios de tamaño medio donde pudiera haber cierta proximidad con el público; el problema ha sido que, efectivamente, en algunos casos nos hemos visto sobrepasados por la demanda, con recintos abarrotados y sin una sola entrada más que poder vender. Como sea, estamos agradecidísimos por la respuesta porque no sabíamos qué recepción iba a tener el disco. Como te comentaba antes, estuvimos año y medio encerrados en el estudio, metidos en nuestra burbuja; cuando eso pasa no sabes si va a haber gente esperándote o no, si los que todavía te siguen van a conectar con tu nuevo trabajo, si estarán en el punto donde estás tú… así que encontrarnos con esta acogida ha sido increíble.

La atención del público ha seguido siendo enorme, pero de lo que se habló en cuanto publicasteis el disco era de si implicaba el salto de Amaral a la música indie. Al margen de sonoridades, el hecho de desligaros de EMI y optar por la autogestión ha sido determinante.
Ser un grupo autogestionado era algo que nos rondaba por la cabeza desde que empezamos, siempre fue uno de nuestros ideales. Lo que pasa es que firmar con Virgin nos sedujo porque era una empresa enorme a nivel internacional, pero con un equipo muy reducido en España con el que trabajábamos de un modo muy familiar, con todo el mundo muy involucrado. Eso era perfecto para nosotros porque nos encanta meter las narices en todo lo que rodea nuestra música y puede transmitir un mensaje sobre ella. Pero con la absorción de Virgin por parte de EMI todo cambió; teníamos una relación estupenda con la discográfica pero ya era distinto, el equipo creció mucho y además con la llegada de la crisis justo tuvieron que despedir a varias personas con las que trabajábamos muy a gusto. Así que decidimos que era el momento de volver al espíritu del comienzo, a trabajar con gente muy involucrada que quisiera formar parte del proyecto. Por eso nuestro anterior disco ya lo editamos con nuestro propio sello, que por aquel entonces todavía no tenía ni nombre porque no era algo que nos preocupara, aunque todavía lo distribuyó EMI. Y ahora, ya bajo el nombre de Discos Antártida y con la distribución de Altafonte, cada pequeño hito es una celebración. Al ser un equipo tan reducido de personas que trabajan cada día codo con codo, todo lo vivimos de un modo mucho más intenso.

Igual la independencia es eso.
No sabría definirte exactamente qué es, pero si se trata de un modo de trabajar, sí la tenemos. Para mí Manolo García siempre ha sido independiente: ¡fue quien se inventó este sistema y lleva muchísimos más años que nosotros autogestionándose! (ríe).

Gracias a María por pasarnos el link.
Fuente: www.indienauta.com

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